¿Extinguimos nosotros y nuestros perros a los Neanderthales?

Es uno de los grandes misterios de la humanidad. El hombre de Neandertal desapareció de la faz de la tierra hace 40.000 años. Al poco tiempo de la llegada del Homo sapiens, es decir, nosotros. Pero si el Homo neanderthalis estaba mejor adaptado, tenía el cráneo más grande y contaba con mejor visión, ¿porqué se extinguieron ellos y nosotros sobrevivimos?

El ser humano moderno desciende de un homínido denominadExtinción Neandertalo Homo sapiens. Surgió en las selvas africanas, y desde allí se extendió por el resto de los continentes, dando origen así a los distintos grupos raciales que pueblan el planeta. Cuando llegaron a lo que entonces era Eurasia, coincidieron con otro homínido, el Neandertal, que habría surgido de una misma raiz pero que se había asentado en tierras más templadas.

Ambas especies, el neandertalis y el sapiens, coincidieron durante varios miles de años, pero en un momento dado el hombre de Neandertal, más robusto, de cráneo más grande, tan evolucionado como nosotros y mejor adaptado al frío, se extinguió. La coincidencia en el tiempo ha llevado a pensar que hubo una relación entre ambas especies, que finalizó con la dominancia del ancestro del hombre moderno.  Existen varias teorías, todas ellas sin corroborar, como la competencia extrema entre ambas especies por unos recursos limitados, o que el Homo sapiens los exterminó en combate, o que los contagiaron enfermedades para las que no tenían defensas. Y la especulación continúa.

En Marzo de este año se ha publicado un libro de la paleoantropologista Pat Shipman donde se baraja la idea de que la causa de la extinción de los Neandertales fuManada de lobose la asociación de los homínidos Homo sapiens con los perro-lobos. El término perro-lobo se ha usado para diferenciar a estos animales, todavía medio salvajes, de los perros actuales y al mismo tiempo de los lobos. Al contrario que los Neandertales, que se sospecha nunca domesticaron animales, nada más llegar a Europa el hombre moderno creó una alianza con los lobos, que finalmente llevaría a su domesticación, y que supuso para ambas especies una gran ventaja depredadora respecto de sus competidores. En esta combinación de fuerzas, las manadas de lobos acosarían y acorralarían a las grades presas, para que el Homo sapiens, con sus lanzas y otras armas arrojadizas, terminaran la matanza. De esa forma, los lobos podían dar caza a animales muy grandes con los que no tendrían ninguna posibilidad de otra manera, al tiempo que nuestro antepasado era capaz de acorralar a grandes animales que no hubiera podido alcanzar por sí mismos. Juntos, nos convertimos en super-depredadores.

Esta teoría ha sido posible gracias a las nuevas técnicas de datación con carbono radioactivo, que ha permitido, en el año 2009, comprobar que ya existían predecesores de perros viviendo con los humanos mucho antes de lo que se creía hasta ahora, es decir, cuando nos hicimos sedentarios y comenzamos el cultivo de la tierra.

En su libro, Pat Shipman propone que el éxito del Homo sapiens se basó en su alianza con otro gran depredador: el lobo. Aunque aclara que probablemente fuera un conjunto de causas las que llevaron a la extinción de nuestros primos los Homo neanderthalensis, como cambios climáticos o incluso su integración en las poblaciones del Homo sapiens, fue probablemente nuestra asociación con otro depredador como el perro-lobo lo que inclinó la balanza del lado del Homo sapiens. Unido a esta asociación se pudo sumar otro factor importante, un pequeño cambio en nuestra anatomía que se convertiría en una pieza clave: una mutación genética hizo nuestra esclerótica blanca. La esclerótida es lo que coloquialojomente se conoce como el blanco de los ojos. Esta nueva característica de nuestros ojos nos permitía, a nosotros y a los perros-lobo, seguir la dirección de nuestra mirada fácilmente y comunicarnos
de manera totalmente silenciosa, lo cual era fundamental en la caza. Al crearse esa asociación Homo sapiens y perro-lobo, fueron los animales capaces de seguir nuestra mirada los seleccionados para vivir con los hombres. La mayoría de las especies animales no miran a los ojos de las personas. Los perros sí, resultado probablemente de esa necesidad de comunicación con nuestros antepasados cazadores.

La completa extinción del Homo neanderthalensis sigue siendo a día de hoy un misterio. Los nuevos restos que van aflorando, así como la mejora de las técnicas de datación van resolviendo pequeños enigmas y aportando nuevos datos, aún cuando todavía queden muchas preguntas por responder. ¿Provocamos nosotros la extinción de los Neanderthales? ¿No somos más que una especie invasora destinada a acabar con el planeta? ¿Qué hubiera pasado si hubieran sobrevivido ellos?

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