¿Mi perro se parece a mí?… ¿o viceversa?

Foto de "Pouty88"

Foto de “Pouty88”

¿Mi perro se parece a mí?… ¿o viceversa?

Hay varias opiniones acerca de esta gran pregunta. Lo cierto es que se han desarrollado estudios en Inglaterra para observar este fenómeno y darnos una respuesta. Parece ser que… de manera inconsciente, cuando buscamos un perro, elegimos el que más se nos parece.

Imitación automática

Parece que los perros se armonizan o acostumbran de manera natural a nuestros gestos, nuestra manera de andar, etc. Es un fenómeno conocido como “imitación automática”, un poco lo que pasa cuando alguien bosteza… en menos de cinco minutos bostezamos, “nos contagia”.  También si alguien levanta la mirada al cielo, es posible que las personas que estén a su alrededor hagan lo mismo… lo podéis comprobar en cualquier lugar, ¡veréis que fácil y que divertido!

Estereotipos

Se suele decir que los caniches malhumorados “van con” los ancianos y los rottweiller “van con” el chico que más masculinidad demuestra o el más “chuleta” del barrio… ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Nos parecemos físicamente a nuestro perro? ¿o psíquicamente? ¿o las dos cosas?

El Doctor Lance Workman, quien hizo el estudio de esta gran pregunta, afirma que hay efectivamente similitudes físicas entre dueños y perros. Para llegar a esta conclusión, se hicieron fotos de los dueños con sus perros para un anuncio de comida para perros y, efectivamente, había muchas similitudes entre los canes y sus dueños. Pero estas similitudes solamente son físicas, no hay nada que demuestre la relación con la parte psíquica entre el perro y su dueño.

No Juzgar sin saber

El Doctor Lance Workman afirma que no hay que juzgar el carácter de una persona por el tipo de perro que lleva. Pero sí está demostrado que nuestro carácter influye en la elección de un perro u otro. Por ejemplo, si me gustan las actividades al aire libre, elegiré un perro de caza.

Conclusión

En general, elegimos de manera inconsciente un perro que se nos parece físicamente y con características que “casan” con nuestras costumbres pero no nos parecemos psíquicamente.

Ahora… si aún no tienes perro, ya sabes que inconscientemente vas a buscar un “espejo” y tu “reflejo” te imitará… también de manera inconsciente. ¡Esperamos que encuentres a tu perrito pero… ¡sé consciente y responsable!

 

 

 

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